En la cima de una torre, en una habitación sin enemigos, sin recompensas, sin nada que el juego te diga que está ahí, hay una muñeca. Si te sientas frente a ella y escuchas lo que tiene que decir, la forma en que Ranni te lleva con ella al final del juego no es la misma.
Pero eso es el final de la historia. Y ciertas historias no se entienden desde el final. Se entienden desde el momento en que dos personas se miran por primera vez sin saber todavía lo que van a significar la una para la otra.
A partir de aquí hay detalles importantes de la quest de Ranni y de su final.
El final de Ranni es de los más buscados del juego, y nadie te dice cómo llegar a él. No hay objetivo señalado en el mapa, ni personaje que se siente a explicarte el camino. La quest atraviesa el juego entero, desde los primeros minutos hasta los últimos, y la única forma de empezarla es topártela. FromSoftware esconde sus mejores historias en los márgenes.
La aparición
Ranni aparece por primera vez al principio del juego, rodeada de niebla. Se presenta con un nombre falso. Te entrega un objeto y se va.
"Perdona mi intromisión, Caído. Dudo que volvamos a encontrarnos."
Si te pierdes este encuentro, el juego sigue como si nada. Ranni puede existir sin ti.
La segunda vez es en su torre, después de atravesar una mansión entera custodiada por una jinete con un arsenal de hechizos y un dragón. Ranni te espera sentada en lo alto. Y esta vez no finge ser nadie más.
"Soy la Bruja Ranni. Robé la Muerte hace mucho tiempo, y busco ahora el camino oscuro. Para que algún día pueda recorrerlo entero, y librar al mundo de todo lo que vino antes."
Te lo dice así, en el segundo encuentro. Antes de que aceptes nada. Antes de que sepas siquiera quién es ella.



